Jueves, 27 de abril de 2006
No siendo una mala medida, sugiero una mejor aún: no obtener el carné de conducir. Olvidarse de él. Difícil tarea, lo reconozco, cuando la sociedad moderna es tal que, según qué personas, ni te dirigen la palabra si descubren que estás desprovisto del documento color rosa, de sencilla falsificación.

Perra vida la del hombre sin carné.
Con lo bien que se va de copiloto, descansando los gemelos y planta del pie del castigador ritmo que impone el triunvirato formado por embrague, acelerator y deceleratrix; por no hablar de lo rápido que se le pasa a uno el viaje durmiendo, mientras otros se dejan vista y vida escudriñando formas de sobrevivir ante dificultades varias, que, como ya es costumbre en este blog, paso a enumerar:
a) el entramado vial. La compleja estructura del ramificado nacional de carreteras y su señalización es tal, que sorpresas como saltarse la entrada del pueblo al que pretendes ir porque su indicación está pasados 500 metros (y casi siempre tapada por un nogal), suelen ir acompañadas de enérgicas exclamaciones de difícil asimilación para madres ajenas y personas sensibles al insulto.
b) compañeros de carretera. Que no acompañantes. Hay una gran variedad, a cual más agradable. Desde el jocoso madurito portador de un Audi a 220km/h, que comprueba, mediante irrepetibles maniobras de acercamiento al guardabarros de tu coche y zigzagueos dignos de su privilegiada dirección asistida, si tu tensión es la idónea; hasta grandilocuentes vehículos de gran tonelaje, muy proclives a comprobar si tu automóvil encaja entre su mastodonte y el camión que tienes delante.

En la imagen: automóvil común del siglo XXI.
c) el acompañante tocapelotas. Especialmente los que te dan lecciones lapidarias sobre normas de circulación, leyes de la física y educación vial, cuando han sido incapaces de sacarse el carné, bien por desidia, inutilidad, o un mal uso del aparato locomotriz. Por suerte, son reconocibles: suelen escribir inacabables mensajes en sus mierdosos blogs, y emplean multitud de excusas para justificar la ausencia de carné de coche: medio ambiente, escasez de petróleo, tráfico... Seguro que conoces a alguno.
Ante estos casos, no lo negarán: es más saludable ir de acompañante, sobre todo ahora, que si al guardia de turno le apetece castrarte el permiso, tiene potestad para ello. Sea como fuere, la medida de los puntos promete reducir el elevadísimo nivel de muertos en este país. Esperemos.

No siempre lo tendrás tan fácil para aparcar.
Por: Surfer Rocker | Gentes y Sociedad | Comentarios (2) | Referencias (0)
Como se te ocurra escribir un comentario, te saco los ojos y me meo en las cuencas.
Autor: Surfer Rocker
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