Jueves, 04 de mayo de 2006
Casi todo lo que sé, lo he aprendido en los locales y lugares nocturnos de mi ciudad, y no me refiero exclusivamente a las noches de los fines de semana. Más de una noche he terminado cenando a las 2 de la madrugada en una pequeña, conocida y mugrienta hamburguesería (no penséis en franquicias, es un local familiar) regentada por un pobre hombre al que algunos de nosotros llamamos "La Masa" y en el cual uno puede adivinar, simplemente observando su rostro, la de veces que se le han marchado sin pagar, aprovechando la quietud y el anonimato que reina a ciertas horas de la noche.
Casi todas las veces que he cenado allí, ha ocurrido algo, o acababa de ocurrir al llegar al local. Pero son dos las noches que voy a rescatar, tras leer el periódico de hoy:
En la primera, unos cuatro chavales estuvieron mareando a La Masa con bromas de mal gusto (aunque algunas tenían su gracia, todo sea dicho) para finalmente largarse sin pagar, no sin antes rociar de cerveza el rostro del dueño del establecimiento. Hasta ahí, nada extraño en lo que a rutina en la hamburguesería se refiere. Lo que me llamó la atención es que en ese momento estaban allí cenando tres policías de servicio (clientes habituales), y apenas movieron un dedo en la dantesca escena. Sí lo hicieron tras ella, pero para llamar la atención de La Masa, aun con la cara pegajosa, para pedir otra ración de patatas congeladas.
La segunda es, si cabe, más sonora. Los policías del servicio nocturno no siempre disponen de tiempo para perderlo cenando en bares de poca monta, por lo que a menudo se llevan la comida para consumirla posteriormente en sus coches o en la propia comisaría. En el local de La Masa les he visto hacer esto en alguna que otra ocasión, y no me sorprendía al verlos irse sin abonar. Supuse que tendrían acordada con La Masa una cuenta que pagar a final de cada mes. Hasta que una de esas noches, el policia al que le tocó ir a por la cena, antes de marcharse, le dijo al dueño "bueno, ya sabes, te pago esto mañana, taluego", y, una vez el agente fuera del local, La Masa murmuró, "sí, como siempre", en un tono con el que tiraba por los suelos mi teoría sobre la cuenta pagada religiosamente cada fin de mes.
Conociendo esto, y muchas otras experiencias con el cuerpo policial (cuando vas a denunciar una agresión, te suelen contestar con un "algo habrás hecho") no me resulta sorprendente esta noticia ocurrida en Alicante, que aparece en la edición digital del Diario Información.
Por: Surfer Rocker | Desventuras | Comentarios (0) | Referencias (0)
Como se te ocurra escribir un comentario, te saco los ojos y me meo en las cuencas.
Autor: Surfer Rocker
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